Edgar Lee Masters Poemas

1. Taylor el diácono
Pertenecí a la Iglesia
Y al partido que aboga por prohibir el alcohol.
En el pueblo suponen
Que morí por comer sandías,
La verdad es muy distinta:
Me mató la cirrosis.
Tarde a tarde, por espacio de unos treinta años,
Me deslicé al interior de la botica de Trainor
Y me serví una dosis generosa
De un frasco que llevaba la etiqueta
Spiritus Fromenti. *

*Alcohol puro de trigo fermentado.

2. Elsa Wertman
Yo era una campesina que emigró de Alemania,
Robusta, alegre, sonrosada, de ojos azules.
Fui sirvienta en la casa de Thomas Greene.
Un día de verano, cuando no estaba su mujer,
Greene entró en la cocina, me abrazó
Y me besó en el cuello.
Intenté rechazarlo
Pero después ninguno de los dos
Pareció darse cuenta de lo que hacía.
Y lloré por lo que iba a ser de mí
Y continué llorando
Al ver que mi secreto era notorio.
La señora Greene me dijo que estaba al tanto
Pero no haría nada en mi contra.
Mujer estéril,
Se hallaba bien dispuesta a la adopción.
(Su esposo le obsequió una granja para aquietarla.)
Se recluyó en su cuarto
Y difundió rumores de embarazo
Y todo salió bien y nació el niño.
Conmigo se portaron muy amables.
Más tarde me casé con Gus Werthman
Y pasaron los años.
Pero en los mítines políticos,
Cuando aquellos sentados junto a mí
Pensaban que la elocuencia de Hamilton Greene
Me hacía derramar lágrimas,
Erraban por completo:
¡No! Yo quería gritarles:
¡Es mi hijo, es mi hijo!

3. Hamilton Greene
Fui hijo único
De Frances Harris, de Virginia,
Y Thomas Greene, de Kentucky,
Ambos de honrado e impecable linaje.
A ellos les debo cuanto llegué a ser:
Juez, representante en el Congreso, líder político.
De mi madre heredé la vivacidad,
El talento, el don de la palabra;
De mi padre, la voluntad, la lógica, el buen juicio.
Reciban ellos todos los honores
Por los servicios que presté en mi pueblo.


4. Theodore el poeta
De niño te pasabas horas y horas
Sentado en la ribera del Spoon turbio.
Los ojos fijos en la entrada de la guarida,
Esperando que el cangrejo de río
Saliera y se arrastrara por la orilla arenosa.
Veías primero sus antenas trémulas,
Briznas de paja al viento.
Luego su cuerpo de color de greda,
Adornado por ojos negro-azabache.
Como en trance te preguntabas:
Qué sabe, qué desea, para qué vive el cangrejo.
Más tarde dirigiste la mirada
Hacia hombres y mujeres
Ocultos del destino en sus guaridas
De las grandes ciudades
Y esperaste que salieran sus almas
Para ver cómo
Y con qué objeto viven
Y para qué se arrastran con tanto afán
Por la orilla arenosa en la que falta el agua
Cuando termina el verano.

 

Czeslaw Milosz Poemas



El rey Popiel

Según la leyenda, el rey Popiel fue devorado por los ratones en su isla a la mitad de un gran lago.

Ciertamente sus crímenes no fueron como
Los nuestros. En torno había piraguas
De madera de tilo y algunas pieles de castor.
Su reino eran las ciénagas donde al mugir el alce
Su grito resonaba
En la luna de ácidas escarchas
Y los linces trepaban en primavera
A los timones secos de las lanchas.

Su empalizada, su fuerte de madera y la torre
erigida
Por las aletas de los dioses nocturnos,
podía verlas
Más allá de las aguas el cazador furtivo
Que no osaba apartar las ramas con su arco.
Hasta que alguno de ellos volvió con la noticia:
El viento hizo encallar entre los juncos
La embarcación desierta.
Los ratones se habían comido al rey.
Más tarde obtuvo
La corona incrustada de diamantes.
Galileo, Newton, Einstein
Le heredaron mares y tierras
Al rey desvanecido para siempre
Que guardó en su tesoro
Barras de bronce, tres monedas góticas.
Popiel que se marchó quién sabe adónde
Con sus mujeres y sus hijos.
Así, por muchos siglos, en su trono
Podrá afilar su jabalina con un cuchillo.

Encuentro
Atravesábamos campos helados en un vagón en el alba.
Un ala roja se levantó en las tinieblas.

Y de pronto una liebre cruzó el camino.
Entre nosotros uno la señaló con la mano.

Fue hace mucho. Hoy ninguno de los dos está vivo:
Ni la liebre ni el hombre que hizo el gesto.

¿Dónde están, amor mío, dónde se han ido
El destello de una mano, la línea
Del movimiento, el susurro
De los guijarros?
No con dolor sino con asombro
Pregunto.

La huida
Al mirar hacia atrás vi la ciudad en llamas y dije:
Escapemos. Cubra la hierba nuestros pasos.
Narren los muertos a los muertos lo que ha ocurrido.
Nos corresponde engendrar a una generación violenta,
Libre del mal y libre de la dicha
Que en la ciudad imperaban. Continuemos.
Y la espada de fuego nos señaló la tierra.

Una tarea
Con miedo y temblores creo que justificaría mi vida
Sólo si me obligara a hacer una confesión pública
Para revelar mi vergüenza y la vergüenza de mi época:
Nos permitieron aullar en la lengua de los enanos y los
demonios,
Pero las palabras puras y generosas quedaron prohibidas
Bajo una pena tan severa que si alguien se atrevió
a pronunciar alguna de ellas
Puede considerarse hombre perdido.

Ars poetica
Siempre he aspirado a una forma mucho más amplia
Que, libre de las aspiraciones de la poesía y la prosa,
Nos dejase entendernos sin exponer
A lector y autor a sublimes agonías.
En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:
Expresamos cosas que ignorábamos tener en nosotros.
De modo que parpadeamos como si hubiera
saltado un tigre
Y estuviese en la luz moviendo la cola.
Por eso dicen justamente que un demonio dicta la poesía,
Aunque es exagerado sostener que se trata de un ángel.
Es arduo adivinar de dónde viene el orgullo de los
poetas
Cuando tan a menudo quedan avergonzados
por la revelación de su fragilidad.
¿Qué persona razonable sería una ciudad de demonios
Que se portan a sus anchas, hablan en muchas lenguas
Y, no satisfechos con robarle sus labios y sus manos,
Trabajan en cambiarle el destino para su convivencia
infernal?
Es cierto que hoy se aprecia mucho lo mórbido;
Por tanto acaso pienses que sólo estoy bromeando
O simplemente has encontrado otros medios
De alabar el arte sin ayuda de la ironía.
Hubo un tiempo en que sólo los libros sabios eran leídos
Y nos ayudaban a soportar nuestro dolor y sufrimiento.
Esto, después de todo, no es lo mismo
Que hojear cientos de obras recién salidas de clínicas
psiquiátricas.
Y sin embargo es diferente de lo que parece
Y nosotros somos distintos de cómo nos vemos
en nuestros delirios.
Por tanto las personas preservan su identidad silenciosa
Y ganan el respeto de sus parientes y vecinos.
El propósito de la poesía es recordarnos
Qué difícil es seguir siendo una sola persona,
Ya que está abierta nuestra casa, no tiene llaves
Y huéspedes invisibles entran y salen a su antojo.
De acuerdo, no es poesía lo que ahora digo:
Los poemas deben escribirse rara vez y de mala gana,
Bajo penas intolerables y sólo con la esperanza
De que los buenos espíritus, no los malos, nos elijan
como instrumento.

Lecturas
Me preguntas para qué sirve leer los Evangelios en griego.
Respondo: es conveniente que pasemos el dedo
Por letras más durables que las grabadas en piedra.
Y al pronuciar con lentitud cada sílaba
Descubramos la verdadera dignidad del lenguaje.
Obligados a estar atentos pensaremos en aquella época
No más lejana que ayer, aunque en las monedas actuales
Las cabezas de los césares son diferentes.
Sin embargo, es el mismo eón todavía.
Son iguales el temor y el deseo, aceite, vino y pan
Significan lo mismo. Y otro tanto
La veleidad de la multitud, ávida de milagros como en el pasado.
A su vez las costumbres,
Ceremonias nupciales, drogas, lamentos por los muertos,
Sólo parecen diferentes.
Entonces, por ejemplo, también había
Muchas personas que el texto llama Daimonoizomenoi,
Es decir, los endemoniados, o endiablados, si lo prefieres.
(En cuanto a "poseídos", no es sino capricho de un diccionario.)
Convulsiones, espuma en la boca, crujir de dientes,
No eran vistas entonces como señales de talento.
Los endemoniados no tenían acceso a la letra de imprenta
ni a la pantalla.
Rara vez se dedicaban a las artes y letras.
No obstante, la parábola del Evangelio conserva su fuerza:
El espíritu que se apodera de ellos puede entrar en los cerdos,
Quienes, exasperados por la colisión repentina
Entre ambas naturalezas, la demoníaca y la suya
Se echan al agua y se ahogan (como sucede a menudo).
Así, en cada página un lector persistente
Observa veinte siglos como si fueran veinte días
En un mundo que un día llegará a su final.

Berkeley, 1969.

Prueba
Sin embargo, probaste las llamas del infierno.
Incluso puedes decir cómo son: reales,
Terminadas en ganchos agudos que desgarran
la carne
Pedazo por pedazo hasta llegar al hueso.
Caminaste por la calle y allí estaban: el látigo
y el derramamiento de sangre.
Recuerda por lo tanto que no hay duda:
Ciertamente existe el infierno.

 

Paul Claudel



Todo lo que el corazón desea puede reducirse siempre a la figura del agua
Paul Claudel

Rui Pires Cabral Poemas

El cielo visto desde arriba

 

Tú estabas ya prometido a la tristeza

de la ciudad más pequeña, pero la noche

tenía pasos secretos, bastaba seguir

las señales.

 

La sombra de un reptil avanzaba muy hondo

en tus estratos, palpabas en un territorio de piedras difíciles

a veces peligrosas. Después con la boca

otra vez amarga, la ropa amontonada sobre la silla

como el inicio de un poema no querido.

Reflejado en tus ojos, el cielo

era un lugar inhabitable.

José Antonio Almeida Poemas

En la mesa

 

 

En la mesa del restaurante con mi padre

enfrente sin dirigirme la palabra,

llamé al camarero pedir el menú.

Algo totalmente imprevisto sucedió:

un rostro angélico se acercó a mí.

se le veía la silueta de cuerpo bajo la camisa

alba, de inmaculada transparencia, abierta

desde el cuello hasta los botones del pecho.

me concentré sólo en las oportunidades

que me daba mi condición de cliente

para mirarlo, y hablarle, y hasta sonreírle.

me invadió una felicidad incongruente

en aquella comida que no era el banquete

que el otro padre compartió con el hijo pródigo.

 

Giuseppe Ungaretti Poemas

 

Apolo

 

¡Inquieto Apolo, despiertos estamos!

¡La frente intrépida yergue, despierta!

Expira el sanguíneo peñasco…

¡El inhóspito azul es alto!

Calma anchurosa…

Margaret Atwood Poemas


Un rastro en llamas

 

 (I)

Fue el dolor de los árboles
lo que hizo este rastro,
la carne cortada fluida de ellos sólo
parcialmente sólida.
Son sus cicatrices lo que marca el camino
vamos al lugar donde
el paisaje se ha acabado
y no hay más allá.

(II)

Arder es también quemarse.
Todos los senderos por este bosque
que se quema, abiertos delante de ti y cerrados
por detrás hasta que los pierdes.

Éste es el bosque de lo perdido:
piedras abandonadas. Madrigueras.
Raíces atadas a las rocas.
Un sapo en este aura
fresco; una estrella de tierra, extendida
y de cuero, emite polvo.
Ninguna de estas cosas sabe que está perdida.

(III)

Hemos venido por una puerta de sol, roja y otoñal,
otro entierro. Aunque no es otoño, el viento tiene ese frescor.
El viento ligero de una puerta que se cierra.
El último resquicio del cuarto menguante.

(IV)

Escojo mi camino despacio
contigo a través del bosque en llamas,
cicatriz a cicatriz, otra vez por
la historia, sigo las normas:

Para recuperar lo que has perdido,
vuelve a tus pasos al momento
en que lo perdiste. Estará allí.

Aquí está la X, a tiempo.
Cuando al final esté sola,
mi sombra y mi propio nombre
volverán a mí.

(V)

Me arrodillo y cavo con la hoja de mi cuchillo
en la tierra y no encuentro nada.
He olvidado qué escondí aquí.

Debe de ser el cuerpo de aire claro
que dejé aquí cuidadosamente bajo tierra
y pensé que siempre podría
volver y habitar.

Creí que podría vivir sólo conmigo misma.
Creí que podría flotar.
Creí que siempre tendría una oportunidad.
Ahora estoy de vuelta a la tierra.
Una encarnación.

(VI)

Éste es el último paseo
que doy contigo en tu ausencia.

Tu piel se extiende por donde toco,
luego desaparece y la madera solidifica
alrededor tuyo. Estamos en esta situación.

Cuánto te quiero.
Me gustaría ser sabia y prudente.
Te haría eterno.
Te devolvería de la muerte si pudiera,
pero ¿dónde estarías sin ella?

Podemos vivir para siempre,
pero sólo de vez en cuando.

(VII)

Ahora hemos alcanzado el punto rocoso
de la costa, y el cielo oscurece,
aunque el agua todavía tiene luz
y la ofrece en forma de vapor
o de fuego. Espero, escucho ese
lugar donde debería haber un sonido
y no lo hay,
que no es mi corazón
ni el tuyo, que es más oscuro
y más solitario,
que llega. Que es el sonido
que hace la tierra por sí sola,
sin nosotros. Una piedra hace el eco de una piedra.
Los pinos se apresuran sin moverse.

 

Elsa Cross Poemas

Voz

 

Tu voz contra el atardecer.

El viento empuja

                            sobre el cristal

las ramas de los altos encinos.

 

Tu voz llena el espacio.

Y no hay instrumentos

                                    para tu canto.

Tu voz dibuja signos en el viento.

 

La noche

va bordeando en silencio

                                        ese núcleo

donde la luz se detiene todavía

mientras tu voz

                         tu voz sola

borra el instante.

 

 

 

Gabriel Zaid Poemas

Acata la hermosura

 

Acata la hermosura

y ríndete,

corazón duro.

 

Acata la verdad

y endurécete

contra la marea.

 

O suéltate, quizá,

como el espíritu

fiel sobre las aguas.

 

 

José Miguel Silva Poemas

 

Nocturno

 

El arte lo sabemos nace

de la imperfección de las cosas

que llevamos a casa

con el polvo de la calle

cuando la tarde acaba

y no tenemos agua caliente

para lavarnos la cabeza.

 

Intentamos regular

con gastadas oraciones

el camino de la pena

cambiamos de silla

y pasamos la noche

diciendo ojalá

como si la palabra

nos pudiera anestesiar.

José Miguel Silva Poemas

 

Los mejores años de mi vida

 

Los mejores años de mi vida

Pasaron conmigo ausente, pasaron

en una corriente subterránea.

No me enteré de nada, distraído

con la caída de la hoja,

la densa mezcla de pan y desorden.

 

Estaba todo por pasar, pero yo sólo atendía

a pequeñas querellas

y tímidos pasos sin ton ni son, siempre a la espera

de no tener futuro. Sentado, como un pobre,

sobre el pozo de petróleo,

medía con tijeras las semanas,

me mezclaba con los libros, ansiaba

el día en que dejara de sangrar.

 

Los mejores años de mi vida los cambié

Por esto.

Manuel de Freitas Poemas

 

 

Sentado en un fin de siglo

he accedido a las cómodas y funestas razones

del vacío. Ha sentido en el cuerpo ebrio

y diezmado la inutilidad del amor,

el violento dolor de alma en el que la vida y la muerte

se entreveran. En sus labios reposa

la certidumbre casi feliz de que poco

o nada posee ese cuerpo, esa alma,

que en otro tiempo llegó a creer preciosos.

 

Se emborracha. Y con la escritura inventa

un crepúsculo que haga menos crueles

las mañanas desesperadamente blancas

que lo obligan a vivir

 

Tiernas catástrofes dilapidan su nombre,

su nombre de nadie.

A. R. Ammons – Beautiful Woman

 

A.   
R. Ammons – Beautiful Woman

 

The spring
in

her step
has

turned to
fall

Alejandra Pizarnik Diarios

 

Alejandra Pizarnik Diarios

 

 

 

 

1955

 

22 de Julio

 

La vida es una especie de complot…

¡Recibo una carta de de Clara Silva! Descubro ternura. ¡Clara silva, te adoro! Eres una dulce melodía que disuelve mis huesos buscando mi alma. ¡Y la hallas! ¡La hallas , Clara Silva!

 

3 de agosto

Despierto angustiada después de una noche llena de sueños desagradables y fantasías voluptuosas. Todo esto me indica hasta qué punto no acepto enfrentar la realidad del medio. Sólo me consuela pensar en el material literario que puedo obtener de estas velocidades de mi cerebro. Pero también está la sensación de energía de la imaginación.

 

 

1956

 

Mar de Plata, 2 de febrero

 

1

El mar le hizo cosquillas a una mujer que salió gritando: ¡Encontré un fantasma! ¡Encontré un fantasma!

 

2

Las olas flirtean con el sol… pero las escolleras al observan y luego lo comentan, con gran escándalo del viejo pulpo.

 

3

El mar quería sacarme el traje de baño para tocar mis pechos, yo no lo dejé pues aún no existe confianza entre nosotros.

 

4

Un niño lloraba porque  lo mordió una ola; ésta, de lejos, sonreía traviesa…

 

5

El mar no sabe de dónde viene ni adónde va, a pesar de las mil teorías al respecto.

 

 

 

1958

 

10 de febrero 1958


No vivir ahora, ahora que la vida me tiende vida, es extraño. Pero voy a confesar la verdad, la confesaré aunque me tenga que morir llorando, diré la verdad, que es ésta: yo no quiero vivir, yo quiero un interés obsesivo por dos cosas: los libros y mi poesía.

 

 

Jueves

 

No es posible dejarse vencer y aniquilar por dos fantasmas. Si fueran muchos, en fin… Pero dos fantasmas.

Recordar la paloma blanca que devora a una muchacha. El gourmet que la devora; le corta los pechos, mana sangre,  él, coloca, en sendos agujeros, dos ramos de violetas. La cabeza cortada canta: Los hombres no son felices y después mueren.

 

 Lunes 3

 

Abandonaré al objeto amado: Dejaré la obsesión . Necesito toda la valentía del mundo. (Es la primera vez, después de muchos años, que menciono esta palabra: valentía.)

 

 29 de abril, martes

 

Continúo sin hacer nada Pronto sucederá, no lo temido, sino lo ansiado, sino sobre todo lo ansiado, sino sobre todo lo ansiado.

Sueño con el aislamiento. Yo sola, cerca del mar. Sola, Absolutamente sola. Ésa es la imagen de la felicidad.