1. Taylor el
diácono
Pertenecí a la Iglesia
Y al partido que aboga por prohibir el alcohol.
En el pueblo suponen
Que morí por comer sandías,
La verdad es muy distinta:
Me mató la cirrosis.
Tarde a tarde, por espacio de unos treinta años,
Me deslicé al interior de la botica de Trainor
Y me serví una dosis generosa
De un frasco que llevaba la etiqueta
Spiritus Fromenti. *
*Alcohol puro
de trigo fermentado.
2. Elsa Wertman
Yo era una campesina que emigró de Alemania,
Robusta, alegre, sonrosada, de ojos azules.
Fui sirvienta en la casa de Thomas Greene.
Un día de verano, cuando no estaba su mujer,
Greene entró en la cocina, me abrazó
Y me besó en el cuello.
Intenté rechazarlo
Pero después ninguno de los dos
Pareció darse cuenta de lo que hacía.
Y lloré por lo que iba a ser de mí
Y continué llorando
Al ver que mi secreto era notorio.
La señora Greene me dijo que estaba al tanto
Pero no haría nada en mi contra.
Mujer estéril,
Se hallaba bien dispuesta a la adopción.
(Su esposo le obsequió una granja para aquietarla.)
Se recluyó en su cuarto
Y difundió rumores de embarazo
Y todo salió bien y nació el niño.
Conmigo se portaron muy amables.
Más tarde me casé con Gus Werthman
Y pasaron los años.
Pero en los mítines políticos,
Cuando aquellos sentados junto a mí
Pensaban que la elocuencia de Hamilton Greene
Me hacía derramar lágrimas,
Erraban por completo:
¡No! Yo quería gritarles:
¡Es mi hijo, es mi hijo!
3. Hamilton
Greene
Fui hijo único
De Frances Harris, de Virginia,
Y Thomas Greene, de Kentucky,
Ambos de honrado e impecable linaje.
A ellos les debo cuanto llegué a ser:
Juez, representante en el Congreso, líder político.
De mi madre heredé la vivacidad,
El talento, el don de la palabra;
De mi padre, la voluntad, la lógica, el buen juicio.
Reciban ellos todos los honores
Por los servicios que presté en mi pueblo.
4. Theodore el poeta
De niño te pasabas horas y horas
Sentado en la ribera del Spoon turbio.
Los ojos fijos en la entrada de la guarida,
Esperando que el cangrejo de río
Saliera y se arrastrara por la orilla arenosa.
Veías primero sus antenas trémulas,
Briznas de paja al viento.
Luego su cuerpo de color de greda,
Adornado por ojos negro-azabache.
Como en trance te preguntabas:
Qué sabe, qué desea, para qué vive el cangrejo.
Más tarde dirigiste la mirada
Hacia hombres y mujeres
Ocultos del destino en sus guaridas
De las grandes ciudades
Y esperaste que salieran sus almas
Para ver cómo
Y con qué objeto viven
Y para qué se arrastran con tanto afán
Por la orilla arenosa en la que falta el agua
Cuando termina el verano.
Czeslaw Milosz Poemas
El rey Popiel
Según la leyenda, el rey Popiel fue devorado por los ratones
en su isla a la mitad de un gran lago.
Ciertamente
sus crímenes no fueron como
Los nuestros. En torno había piraguas
De madera de tilo y algunas pieles de castor.
Su reino eran las ciénagas donde al mugir el alce
Su grito resonaba
En la luna de ácidas escarchas
Y los linces trepaban en primavera
A los timones secos de las lanchas.
Su empalizada,
su fuerte de madera y la torre
erigida
Por las aletas de los dioses nocturnos,
podía verlas
Más allá de las aguas el cazador furtivo
Que no osaba apartar las ramas con su arco.
Hasta que alguno de ellos volvió con la noticia:
El viento hizo encallar entre los juncos
La embarcación desierta.
Los ratones se habían comido al rey.
Más tarde obtuvo
La corona incrustada de diamantes.
Galileo, Newton, Einstein
Le heredaron mares y tierras
Al rey desvanecido para siempre
Que guardó en su tesoro
Barras de bronce, tres monedas góticas.
Popiel que se marchó quién sabe adónde
Con sus mujeres y sus hijos.
Así, por muchos siglos, en su trono
Podrá afilar su jabalina con un cuchillo.
Encuentro
Atravesábamos campos helados en un vagón en el alba.
Un ala roja se levantó en las tinieblas.
Y de pronto
una liebre cruzó el camino.
Entre nosotros uno la señaló con la mano.
Fue hace mucho.
Hoy ninguno de los dos está vivo:
Ni la liebre ni el hombre que hizo el gesto.
¿Dónde
están, amor mío, dónde se han ido
El destello de una mano, la línea
Del movimiento, el susurro
De los guijarros?
No con dolor sino con asombro
Pregunto.
La huida
Al mirar hacia atrás vi la ciudad en llamas y dije:
Escapemos. Cubra la hierba nuestros pasos.
Narren los muertos a los muertos lo que ha ocurrido.
Nos corresponde engendrar a una generación violenta,
Libre del mal y libre de la dicha
Que en la ciudad imperaban. Continuemos.
Y la espada de fuego nos señaló la tierra.
Una
tarea
Con miedo y temblores creo que justificaría mi vida
Sólo si me obligara a hacer una confesión pública
Para revelar mi vergüenza y la vergüenza de mi época:
Nos permitieron aullar en la lengua de los enanos y los
demonios,
Pero las palabras puras y generosas quedaron prohibidas
Bajo una pena tan severa que si alguien se atrevió
a pronunciar alguna de ellas
Puede considerarse hombre perdido.
Ars
poetica
Siempre he aspirado a una forma mucho más amplia
Que, libre de las aspiraciones de la poesía y la prosa,
Nos dejase entendernos sin exponer
A lector y autor a sublimes agonías.
En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:
Expresamos cosas que ignorábamos tener en nosotros.
De modo que parpadeamos como si hubiera
saltado un tigre
Y estuviese en la luz moviendo la cola.
Por eso dicen justamente que un demonio dicta la poesía,
Aunque es exagerado sostener que se trata de un ángel.
Es arduo adivinar de dónde viene el orgullo de los
poetas
Cuando tan a menudo quedan avergonzados
por la revelación de su fragilidad.
¿Qué persona razonable sería una ciudad de
demonios
Que se portan a sus anchas, hablan en muchas lenguas
Y, no satisfechos con robarle sus labios y sus manos,
Trabajan en cambiarle el destino para su convivencia
infernal?
Es cierto que hoy se aprecia mucho lo mórbido;
Por tanto acaso pienses que sólo estoy bromeando
O simplemente has encontrado otros medios
De alabar el arte sin ayuda de la ironía.
Hubo un tiempo en que sólo los libros sabios eran leídos
Y nos ayudaban a soportar nuestro dolor y sufrimiento.
Esto, después de todo, no es lo mismo
Que hojear cientos de obras recién salidas de clínicas
psiquiátricas.
Y sin embargo es diferente de lo que parece
Y nosotros somos distintos de cómo nos vemos
en nuestros delirios.
Por tanto las personas preservan su identidad silenciosa
Y ganan el respeto de sus parientes y vecinos.
El propósito de la poesía es recordarnos
Qué difícil es seguir siendo una sola persona,
Ya que está abierta nuestra casa, no tiene llaves
Y huéspedes invisibles entran y salen a su antojo.
De acuerdo, no es poesía lo que ahora digo:
Los poemas deben escribirse rara vez y de mala gana,
Bajo penas intolerables y sólo con la esperanza
De que los buenos espíritus, no los malos, nos elijan
como instrumento.
Lecturas
Me preguntas para qué sirve leer los Evangelios en griego.
Respondo: es conveniente que pasemos el dedo
Por letras más durables que las grabadas en piedra.
Y al pronuciar con lentitud cada sílaba
Descubramos la verdadera dignidad del lenguaje.
Obligados a estar atentos pensaremos en aquella época
No más lejana que ayer, aunque en las monedas actuales
Las cabezas de los césares son diferentes.
Sin embargo, es el mismo eón todavía.
Son iguales el temor y el deseo, aceite, vino y pan
Significan lo mismo. Y otro tanto
La veleidad de la multitud, ávida de milagros como en el
pasado.
A su vez las costumbres,
Ceremonias nupciales, drogas, lamentos por los muertos,
Sólo parecen diferentes.
Entonces, por ejemplo, también había
Muchas personas que el texto llama Daimonoizomenoi,
Es decir, los endemoniados, o endiablados, si lo prefieres.
(En cuanto a "poseídos", no es sino capricho de
un diccionario.)
Convulsiones, espuma en la boca, crujir de dientes,
No eran vistas entonces como señales de talento.
Los endemoniados no tenían acceso a la letra de imprenta
ni a la pantalla.
Rara vez se dedicaban a las artes y letras.
No obstante, la parábola del Evangelio conserva su fuerza:
El espíritu que se apodera de ellos puede entrar en los cerdos,
Quienes, exasperados por la colisión repentina
Entre ambas naturalezas, la demoníaca y la suya
Se echan al agua y se ahogan (como sucede a menudo).
Así, en cada página un lector persistente
Observa veinte siglos como si fueran veinte días
En un mundo que un día llegará a su final.
Berkeley, 1969.
Prueba
Sin embargo, probaste las llamas del infierno.
Incluso puedes decir cómo son: reales,
Terminadas en ganchos agudos que desgarran
la carne
Pedazo por pedazo hasta llegar al hueso.
Caminaste por la calle y allí estaban: el látigo
y el derramamiento de sangre.
Recuerda por lo tanto que no hay duda:
Ciertamente existe el infierno.
Paul Claudel
Todo lo que el corazón desea puede reducirse siempre a la figura del agua
Paul Claudel
Rui Pires Cabral Poemas
El cielo
visto desde arriba
Tú estabas
ya prometido a la tristeza
de la
ciudad más pequeña, pero la noche
tenía pasos
secretos, bastaba seguir
las
señales.
La sombra
de un reptil avanzaba muy hondo
en tus
estratos, palpabas en un territorio de piedras difíciles
a veces
peligrosas. Después con la boca
otra vez
amarga, la ropa amontonada sobre la silla
como el
inicio de un poema no querido.
Reflejado
en tus ojos, el cielo
era un
lugar inhabitable.
José Antonio Almeida Poemas
En la mesa
En la mesa
del restaurante con mi padre
enfrente
sin dirigirme la palabra,
llamé al
camarero pedir el menú.
Algo
totalmente imprevisto sucedió:
un rostro
angélico se acercó a mí.
se le veía
la silueta de cuerpo bajo la camisa
alba, de
inmaculada transparencia, abierta
desde el
cuello hasta los botones del pecho.
me
concentré sólo en las oportunidades
que me daba
mi condición de cliente
para
mirarlo, y hablarle, y hasta sonreírle.
me invadió
una felicidad incongruente
en aquella
comida que no era el banquete
que el otro
padre compartió con el hijo pródigo.
Giuseppe Ungaretti Poemas
Apolo
¡Inquieto Apolo, despiertos estamos!
¡La frente intrépida yergue, despierta!
Expira el sanguíneo peñasco…
¡El inhóspito azul es alto!
Calma anchurosa…
Margaret Atwood Poemas
Un rastro en llamas
(I)
Fue el dolor de los árboles
lo que hizo este rastro,
la carne cortada fluida de ellos sólo
parcialmente sólida.
Son sus cicatrices lo que marca el camino
vamos al lugar donde
el paisaje se ha acabado
y no hay más allá.
(II)
Arder es también quemarse.
Todos los senderos por este bosque
que se quema, abiertos delante de ti y cerrados
por detrás hasta que los pierdes.
Éste es el bosque de lo perdido:
piedras abandonadas. Madrigueras.
Raíces atadas a las rocas.
Un sapo en este aura
fresco; una estrella de tierra, extendida
y de cuero, emite polvo.
Ninguna de estas cosas sabe que está perdida.
(III)
Hemos venido por una puerta de sol, roja y otoñal,
otro entierro. Aunque no es otoño, el viento tiene ese frescor.
El viento ligero de una puerta que se cierra.
El último resquicio del cuarto menguante.
(IV)
Escojo mi camino despacio
contigo a través del bosque en llamas,
cicatriz a cicatriz, otra vez por
la historia, sigo las normas:
Para recuperar lo que has perdido,
vuelve a tus pasos al momento
en que lo perdiste. Estará allí.
Aquí está la X, a
tiempo.
Cuando al final esté sola,
mi sombra y mi propio nombre
volverán a mí.
(V)
Me arrodillo y cavo con la hoja de mi cuchillo
en la tierra y no encuentro nada.
He olvidado qué escondí aquí.
Debe de ser el cuerpo de aire claro
que dejé aquí cuidadosamente bajo tierra
y pensé que siempre podría
volver y habitar.
Creí que podría vivir sólo conmigo misma.
Creí que podría flotar.
Creí que siempre tendría una oportunidad.
Ahora estoy de vuelta a la tierra.
Una encarnación.
(VI)
Éste es el último paseo
que doy contigo en tu ausencia.
Tu piel se extiende por donde toco,
luego desaparece y la madera solidifica
alrededor tuyo. Estamos en esta situación.
Cuánto te quiero.
Me gustaría ser sabia y prudente.
Te haría eterno.
Te devolvería de la muerte si pudiera,
pero ¿dónde estarías sin ella?
Podemos vivir para siempre,
pero sólo de vez en cuando.
(VII)
Ahora hemos alcanzado el punto rocoso
de la costa, y el cielo oscurece,
aunque el agua todavía tiene luz
y la ofrece en forma de vapor
o de fuego. Espero, escucho ese
lugar donde debería haber un sonido
y no lo hay,
que no es mi corazón
ni el tuyo, que es más oscuro
y más solitario,
que llega. Que es el sonido
que hace la tierra por sí sola,
sin nosotros. Una piedra hace el eco de una piedra.
Los pinos se apresuran sin moverse.
Elsa Cross Poemas
Voz
Tu voz
contra el atardecer.
El viento
empuja
sobre el cristal
las ramas
de los altos encinos.
Tu voz
llena el espacio.
Y no hay
instrumentos
para tu
canto.
Tu voz
dibuja signos en el viento.
La noche
va
bordeando en silencio
ese
núcleo
donde la luz
se detiene todavía
mientras tu
voz
tu voz sola
borra el
instante.
Gabriel Zaid Poemas
Acata la hermosura
Acata la
hermosura
y ríndete,
corazón
duro.
Acata la
verdad
y
endurécete
contra la
marea.
O suéltate,
quizá,
como el
espíritu
fiel sobre
las aguas.
José Miguel Silva Poemas
Nocturno
El arte lo
sabemos nace
de la
imperfección de las cosas
que
llevamos a casa
con el
polvo de la calle
cuando la
tarde acaba
y no
tenemos agua caliente
para
lavarnos la cabeza.
Intentamos
regular
con
gastadas oraciones
el camino
de la pena
cambiamos
de silla
y pasamos
la noche
diciendo
ojalá
como si la
palabra
nos pudiera
anestesiar.
José Miguel Silva Poemas
Los mejores
años de mi vida
Los mejores
años de mi vida
Pasaron
conmigo ausente, pasaron
en una
corriente subterránea.
No me
enteré de nada, distraído
con la
caída de la hoja,
la densa
mezcla de pan y desorden.
Estaba todo
por pasar, pero yo sólo atendía
a pequeñas
querellas
y tímidos
pasos sin ton ni son, siempre a la espera
de no tener
futuro. Sentado, como un pobre,
sobre el
pozo de petróleo,
medía con
tijeras las semanas,
me mezclaba
con los libros, ansiaba
el día en
que dejara de sangrar.
Los mejores
años de mi vida los cambié
Por esto.
Manuel de Freitas Poemas
Sentado en
un fin de siglo
he accedido
a las cómodas y funestas razones
del vacío.
Ha sentido en el cuerpo ebrio
y diezmado
la inutilidad del amor,
el violento
dolor de alma en el que la vida y la muerte
se
entreveran. En sus labios reposa
la
certidumbre casi feliz de que poco
o nada
posee ese cuerpo, esa alma,
que en otro
tiempo llegó a creer preciosos.
Se
emborracha. Y con la escritura inventa
un crepúsculo
que haga menos crueles
las mañanas
desesperadamente blancas
que lo
obligan a vivir
Tiernas
catástrofes dilapidan su nombre,
su nombre
de nadie.
A. R. Ammons – Beautiful Woman
A.R. Ammons – Beautiful
Woman
The spring
in
her step
has
turned to
fall
Alejandra Pizarnik Diarios
Alejandra
Pizarnik Diarios
1955
22 de Julio
La vida es una especie de complot…
¡Recibo una carta de de Clara Silva! Descubro ternura.
¡Clara silva, te adoro! Eres una dulce melodía que disuelve mis huesos buscando
mi alma. ¡Y la hallas! ¡La hallas , Clara Silva!
3 de agosto
Despierto angustiada después de una noche llena de sueños
desagradables y fantasías voluptuosas. Todo esto me indica hasta qué punto no
acepto enfrentar la realidad del medio. Sólo me consuela pensar en el material
literario que puedo obtener de estas velocidades de mi cerebro. Pero también
está la sensación de energía de la imaginación.
1956
Mar de Plata, 2 de febrero
1
El mar le hizo cosquillas a una mujer que salió gritando:
¡Encontré un fantasma! ¡Encontré un fantasma!
2
Las olas flirtean con el sol… pero las escolleras al
observan y luego lo comentan, con gran escándalo del viejo pulpo.
3
El mar quería sacarme el traje de baño para tocar mis
pechos, yo no lo dejé pues aún no existe confianza entre nosotros.
4
Un niño lloraba porquelo mordió una ola; ésta, de lejos, sonreía traviesa…
5
El mar no sabe de dónde viene ni adónde va, a pesar de las
mil teorías al respecto.
1958
10 de febrero 1958
No vivir ahora, ahora que la vida me tiende vida, es
extraño. Pero voy a confesar la verdad, la confesaré aunque me tenga que morir
llorando, diré la verdad, que es ésta: yo no quiero vivir, yo quiero un interés
obsesivo por dos cosas: los libros y mi poesía.
Jueves
No es posible dejarse vencer y aniquilar por dos fantasmas.
Si fueran muchos, en fin… Pero dos fantasmas.
Recordar la paloma blanca que devora a una muchacha. El
gourmet que la devora; le corta los pechos, mana sangre,él, coloca, en sendos agujeros, dos ramos de
violetas. La cabeza cortada canta: Los hombres no son felices y después mueren.
Lunes 3
Abandonaré al objeto amado: Dejaré la obsesión . Necesito
toda la valentía del mundo. (Es la primera vez, después de muchos años, que
menciono esta palabra: valentía.)
29 de abril, martes
Continúo sin hacer nada Pronto sucederá, no lo temido, sino
lo ansiado, sino sobre todo lo ansiado, sino sobre todo lo ansiado.
Sueño con el aislamiento. Yo sola, cerca del mar. Sola,
Absolutamente sola. Ésa es la imagen de la felicidad.